domingo, 22 de febrero de 2015

ÁMBITOS DE LO EDUCATIVO

A finales de los años sesenta arrecian las críticas a la escuela, pero lo que desde distintas vertientes se cuestiona es la propia institución escolar, puesto que se valoran otros entornos educativos en expansión. Lo relativo del papel de la escuela en la educación y las nuevas experiencias con estrategias y medios educativos vinculadas a las necesidades de la sociedad suscitan el interés por la educación no formal e informal.

P. H. Coombs, en su ya clásica propuesta incluye en la educación formal "el sistema educativo altamente institucionalizado, cronológicamente graduado y jerárquicamente estructurado que se extiende desde los primeros años de la escuela primaria hasta los últimos años de la universidad". La educación no formal cubre "toda actividad educativa organizada, sistemática, impartida fuera del marco del sistema formal para suministrar determinados tipos de aprendizaje a subgrupos concretos de la población, tanto adultos como niños". Mientras que la educación informal hace referencia al "proceso a lo largo de toda la vida por el que cada persona adquiere y acumula conocimientos, habilidades, actitudes y criterios a través de las experiencias cotidianas y de su relación con el medio".

J. Trilla establece las fronteras de este universo tripartito en dos criterios que se refieren a la "intencionalidad del agente y al carácter metódico o sistemático del proceso". La educación formal y no formal son intencionales, mientras que la informal mayoritariamente es no intencional. Respecto del criterio metodológico, lo formal se identificaría con lo escolar y lo no formal con lo no escolar; la frontera de lo formal coincide con el sistema educativo reglado, mientras que lo no formal se aparta de las reglas escolares. La educación que acontece de manera subordinada y difusa, como ocurre con la educación familiar al tiempo que se realizan otros cometidos, es la denominada informal.





Fuente consultada: Apuntes de clase.

CONCEPTO DE EDUCACIÓN

El término educación comienza a usarse en el siglo XVIII con la formación de los sistemas escolares nacionales; la ambigüedad de contenidos deducible de los distintos ambientes socioculturales la encontramos en su misma etimología latina, ya que educere significa "hacer salir", mientras que educare hace referencia a "criar, alimentar o producir". La ambivalencia etimológica se extiende al campo de actuación, pues junto a la promoción del individuo esta su dotación socializadora para que actúe como los demás. Desde la exterioridad en que madura el niño, la educación pretende alcanzar su conciencia interior, mientras que su practica vienen de una tradición,y debe abrir la posibilidad de un futuro diferente.

A continuación, se exponen las características de la acción educativa según los profesores A. J. Colom y L. Nueñez (2001):
- La educación es una acción, no un pensar: el hombre siempre está abierto y receptivo al mundo exterior y a su propia reflexión por lo que no podemos poner límites al fenómeno de educar. 
- El proceso educativo es un fenómeno comunicativo que se establece entre el educador y el educando.
- Dicho proceso es intencional y por lo tanto, planificado y programado.
- Es necesaria la inteligencia para que se dé la educación, tanto por parte del educador como del educando.
- El aprendizaje debe servir para que el sujeto se oriente en el mundo de los valores, de las creencias o de las ideologías.
- La educación debe conseguir la capacidad crítica en los educandos.
- Los efectos de todo el proceso educativo deben incidir en la fenomenología global del hombre, es decir, la educación debe ser integral.
- Educar debe suponer siempre innovar, crear y motivar.
- La educación debe tener una vertiente fundamentalmente pragmática.


Fuente consultada: Apuntes de clase.