El término educación comienza a usarse en el siglo XVIII con la formación de los sistemas escolares nacionales; la ambigüedad de contenidos deducible de los distintos ambientes socioculturales la encontramos en su misma etimología latina, ya que educere significa "hacer salir", mientras que educare hace referencia a "criar, alimentar o producir". La ambivalencia etimológica se extiende al campo de actuación, pues junto a la promoción del individuo esta su dotación socializadora para que actúe como los demás. Desde la exterioridad en que madura el niño, la educación pretende alcanzar su conciencia interior, mientras que su practica vienen de una tradición,y debe abrir la posibilidad de un futuro diferente.
A continuación, se exponen las características de la acción educativa según los profesores A. J. Colom y L. Nueñez (2001):
- La educación es una acción, no un pensar: el hombre siempre está abierto y receptivo al mundo exterior y a su propia reflexión por lo que no podemos poner límites al fenómeno de educar.
- El proceso educativo es un fenómeno comunicativo que se establece entre el educador y el educando.
- Dicho proceso es intencional y por lo tanto, planificado y programado.
- Es necesaria la inteligencia para que se dé la educación, tanto por parte del educador como del educando.
- El aprendizaje debe servir para que el sujeto se oriente en el mundo de los valores, de las creencias o de las ideologías.
- La educación debe conseguir la capacidad crítica en los educandos.
- Los efectos de todo el proceso educativo deben incidir en la fenomenología global del hombre, es decir, la educación debe ser integral.
- Educar debe suponer siempre innovar, crear y motivar.
- La educación debe tener una vertiente fundamentalmente pragmática.
Fuente consultada: Apuntes de clase.
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